lunes, 9 de junio de 2008

Atención a esa puta tan querida

Otra magia de Fassbinder. Su título enmascara una crítica profunda y universal contra el totalitarismo, vista como la suma del poder en una sola persona. Para mostrar esto, utiliza una metáfora muy cercana a su rutina diaria: un set de filmación.

Aquí el personaje del director, representa a ese ser omnipotente que es imprescidible para el resto de su equipo. Su presencia se siente, inclusive, cuando él no está.

El resto de los personajes son la conjunción de unos caracteres que engloban los distintos matices de una sociedad que no se atreve a reaccionar. Se muestran bastante confundidos Están siempre a la expectativa de lo que ordene esa "puta tan querida" que es el director.


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